
¿Piel seca o deshidratada? Spoiler: no es lo mismo.
Lo primero: no son sinónimos
Mucha gente usa “piel seca” y “piel deshidratada” como si fueran lo mismo. Pero no lo son, y tratarlas igual puede ser un error.
La piel seca es un tipo de piel. Es algo constante, estructural, que tiene menos producción de sebo y lípidos.
La piel deshidratada, en cambio, es una condición transitoria. Le falta agua, no aceite. Puede aparecer en cualquier tipo de piel, incluso en pieles grasas.
Identificarlas correctamente es el primer paso para cuidarlas bien.
¿Cómo saber cuál tenés?
Te dejamos algunas pistas que pueden ayudarte a notar la diferencia:
PIEL SECA
• Sensación de tirantez constante
• Descamación o grietas
• Textura áspera
• Poco brillo
• Se siente “apagada” incluso con hidratante
PIEL DESHIDRATADA
• Sensación de tirantez después de la limpieza
• Brillo en la zona T, pero tirante en mejillas
• Líneas de expresión más marcadas
• Se ve opaca, pero no áspera
• Reacciona mejor cuando sumás hidratantes con ácido hialurónico
Ahora, armá la rutina ideal para cada caso:
Para piel seca (tipo de piel)
Necesita hidratación + nutrición constante.
Limpieza suave, sin sulfatos ni alcoholes.
Hidratación rica, con ingredientes humectantes y emolientes.
Texturas: cremas densas o bálsamos.
Frecuencia: rutina constante, mañana y noche.
Opción: Cetopic Serum — excelente para reponer lípidos y mantener la barrera cutánea fuerte.
Para piel deshidratada (estado temporal)
El foco está en recuperar el nivel de agua.
• Limpieza suave, que no reseque.
• Sérums livianos con ácido hialurónico o proteoglicanos.
• Texturas: emulgel, geles o lociones ligeras.
• Frecuencia: al menos una vez al día, idealmente dos.
Opción: Cetopic Proteoglicanos — ampollas ultraligeras que mejoran la hidratación, la luminosidad y la elasticidad.
La pregunta del millón… ¿Podés tener las dos?
¡Sí! Muchas veces, una piel seca también está deshidratada. Y en ese caso, la rutina ideal debe cubrir ambos frentes: agua y lípidos. Por eso, observar cómo reacciona tu piel es clave para ajustar productos, texturas y cantidades.
Claves para una piel más equilibrada
✔ Escuchá a tu piel: si cambia con el clima, el estrés o los productos, probablemente está deshidratada.
✔ Adaptá la rutina según la estación del año.
✔ Sumá brumas o boosters hidratantes si sentís tirantez durante el día.
✔ No abuses de exfoliantes o limpiadores agresivos.
Conclusión
No todo lo que se siente seco es piel seca. Aprender a distinguir entre tipo de piel y estado es una herramienta clave para cuidarte mejor.
Tu piel no necesita más productos, necesita los correctos.